
Psicología Familiar en Almería

Psicología Familiar en Almería
Orientación psicológica para familias ante conflictos familiares, dificultades de convivencia o situaciones que afectan a uno de sus miembros.
En una familia, lo que le ocurre a una persona rara vez se queda solo en ella. Una preocupación, un momento difícil o un cambio importante terminan influyendo en la convivencia, en las conversaciones y en la forma en que cada uno se relaciona con los demás. A veces el problema parece estar en una sola persona, pero sus efectos se extienden poco a poco a todo el núcleo familiar.
Lo primero suele ser escuchar cómo está viviendo la situación cada miembro de la familia. A menudo aparecen explicaciones distintas sobre lo que ocurre. Eso no significa que unas sean correctas y otras equivocadas. Con frecuencia son perspectivas incompletas que pueden complementarse entre sí para ofrecer una imagen más clara de la situación.
A partir de ahí, mantenemos una conversación natural sobre los temas que entre todos vamos sacando, con una guía sutil por mi parte para que podamos detenernos en aquello que resulta más fértil, dejar a un lado los callejones sin salida y construir una imagen cada vez más clara de lo que ocurre y de lo que necesita cada persona.
Cuando esa imagen empieza a tomar forma, resulta más fácil decidir qué cambios pueden ser útiles. Yo puedo proponer ideas y caminos que han demostrado funcionar en situaciones parecidas, pero es la propia familia quien decide qué pasos quiere dar y cuál es la mejor manera de hacerlo.
No suele ser un problema. Cuando una familia consulta, cada persona acostumbra a tener una visión distinta de lo que está ocurriendo y de lo que sería útil cambiar. Parte del trabajo consiste precisamente en comprender esas diferencias y encontrar puntos de encuentro que permitan avanzar. Al fin y al cabo, ¿en qué familia todo el mundo está siempre de acuerdo en todo?
Conflictos familiares, dificultades de convivencia, problemas en la relación entre padres e hijos, problemas entre hermanos, separaciones o situaciones que afectan a uno de sus miembros son algunos ejemplos frecuentes. Sin embargo, no importa tanto lo que suelen necesitar otras familias como lo que vosotros queréis conseguir y la dirección que queréis dar a vuestra situación.
No siempre. Dependiendo de la situación, puede ser útil trabajar con toda la familia o únicamente con algunos de sus miembros. Esto es algo que podemos valorar juntos según las circunstancias de cada caso.
Sí. Aunque una persona sea quien más está sufriendo una situación determinada, sus efectos suelen extenderse al resto de la familia. En ocasiones resulta útil comprender cómo está viviendo cada miembro lo que ocurre y de qué manera está influyendo en los demás.
Motivos frecuentes
de consulta
Conflictos familiares frecuentes.
Problemas de convivencia en casa.
Dificultades en la relación entre padres e hijos.
Problemas entre hermanos.
Separaciones y reorganización familiar.
Situaciones de tensión que afectan a toda la familia.
Enfermedad o dificultades importantes de uno de sus miembros.
Duelos y pérdidas.
Dificultades para apoyar a un familiar que está atravesando un momento complicado.
Situaciones en las que la familia siente que ha agotado las soluciones que ha intentado hasta ahora.